Rafa Nadal: el único deportista que no necesita un psicólogo deportivo

rafa nadalEn toda la andadura de este equipo de profesionales que formamos deportedecabeza.com no hemos encontrado ningún deportista, desde olímpicos hasta amateurs, que no tenga potencial de mejora por muy bueno que sea su rendimiento en la competición. En todos los casos había deficiencias, mayores o menores, relativas a la parte psicológica del deportista.

No hace falta tener un problema para empezar un programa de entrenamiento del aspecto psicológico, es más, la psicología deportiva no sólo resuelve problemas inabordables desde sólo la parte física o sólo la parte técnica o táctica, se trata, principalmente, de dar un salto cualitativo en el rendimiento desplegando recursos que hasta entonces estaban desactivados o de los que el deportista no era consciente: – Cuando empecé a trabajar la psicología me di cuenta de que, hasta ese momento, estaba compitiendo a la pata coja – Me dijo una vez un corredor de maratón que, hasta que empezó a entrenar “la cabeza”, llevaba 5 años sin mejorar la marca personal que había logrado en su debut en la distancia.

Sin embargo, uno sigue la trayectoria de Rafael Nadal y se da cuenta que no hay fisuras ni potencialidades de ningún tipo en el aspecto mental. No es llevado, al contrario que muchos de los tenistas del top 100 mundial, por ningún psicólogo deportivo, pero es que desde deportedecabeza.com creemos que…¡no lo necesita! Su conducta es propia de un experimentado profesional de la psicología, que tiene buenas dotes para el tenis (que no las mejores del circuito  ATP ¡ojo!) y, además, tiene la imperiosa necesidad de ganar siempre, como el respirar.

Rafael Nadal ha marcado la diferencia con sus rivales actuales, y con la historia del tenis, por su rendimiento mental en los partidos y, ahora, tras la lesión del año pasado, ha marcado la diferencia también por su rendimiento mental en los períodos de recuperación de lesiones (que, generalmente, marcan la duración de la carrera de un deportista de élite). Nadal no es el mejor ni físicamente, ni técnicamente, pero es el mejor psicológicamente y, esto, hace que, además de controlar su cabeza orientándola exclusivamente a las soluciones (no a los errores) y al rendimiento en cada punto, logre llevar al límite la parte física y lograr un control técnico inmune al cansancio y al nerviosismo.

  • Virtudes psicológicas de Rafael Nadal:

Motivación intrínseca (la propia tarea es motivante): es decir, disfruta, ante todo, jugando al tenis y, en esto, ha sido clave la figura de su tío Toni Nadal que ha sabido inculcarle la proporción justa entre hacer lo que a uno le gusta y hacerlo mejor que nadie siendo disciplinado hasta la obsesión.

Multitud de técnicos, y padres, de jóvenes tenistas no son capaces de cumplir con ese necesario equilibrio y sus pupilos acaban odiando el tenis (fruto de una nula motivación intrínseca y una férrea disciplina, ejemplo: Jelena Dokic, Mirjana Lucic o, incluso, Martina Hingis con su madre Melanie Molitor) o nunca llegan a despuntar en un ambiente competitivo (mucha motivación y nula disciplina).

La remontada como estímulo: Nadal es un jugador esencialmente amante de la competición, este tipo de deportistas suelen rendir mejor yendo por detrás en el marcador que adelantándose. Esa adrenalina que le provoca la presión del resultado logra que consiga ese punto óptimo de rendimiento psicológico, físico, técnico y táctico.

La concentración continuada en el partido: siempre han llamado mucho la atención las rutinas que repite de forma irrenunciable a lo largo del partido. Mucha gente las llama manías, como si fueran tics nerviosos pero no lo son, tienen una función muy importante:

Mantener la atención del tenista en el presente, es decir: el uso de rutinas (hacer el esprín inicial, sacarse el pantalón del trasero, colocarse el pelo, evitar pisar las líneas, salir y entrar con el mismo pie, colocar la toalla de determinada manera, colocar las botellas de agua alineadas entre sus pies…) permite “resetear” lo que ha ocurrido para dirigir la atención al 100% hacia lo siguiente.

Si Nadal falla un punto su atención, como la de todos los nosotros, se dirige al error cometido, sin embargo, logra eliminar esa imagen mental dirigiendo la atención hacia la rutina de gestos que, mientras los realiza, sirve de “cortafuegos” entre lo que ha pasado y lo que debe pasar. Es decir, sustituye ese pensamiento negativo en su cabeza por la ejecución de estos gestos, de manera que el deportista “limpia” así su atención para dirigirla de nuevo a la solución, a lo que quiere conseguir.

Nadal jamás se recrea en el fallo, si deja una bola en la red se queja durante un segundo pero, automáticamente, vuelve a ejecutar su rutina “reseteadora” y centra de nuevo su atención en lo que quiere, en la solución (no en lo que no quiere, no en lo que acaba de suceder). Muchos jugadores, viscerales (con poco autoncontrol sobre dónde están dirigiendo la atención), acaban creando una bola de nieve a partir de un error que termina por desquiciarles, es decir, están jugando en el presente pero con la cabeza en el pasado, en el error, en ¡lo que no quieren! (Ejemplos son: Fernando Verdasco, Mikhail Youzhny, Marcos Baghdatis o el ya retirado Fernando González).

Finalmente, un recurso que sólo tienen los jugadores que tienen desarrollada un gran habilidad para el aprendizaje es aprender del pasado para rendir correctamente en el futuro, por ejemplo: puede cometer todos los errores del mundo pero nunca repetirlos, puede estar 2 sets a 0 en un partido de Grand Slam pero, en lugar de pensar en perder, está recordando aquel mítico partido que remontó en las mismas circunstancias; puede tener tres puntos de partido en contra y recordar el día que romontó 7 bolas de partido; puede jugar un partido que se suspenda por la lluvia y recordar aquel partido que tuvo que jugar en dos días y ganó, etc.

La forma de competir de Rafa Nadal, desde los profesionales de la psicología deportiva, la consideramos magistral. Es un manual de psicología del alto rendimiento en sí misma y que no hace falta leer, simplemente visionar sus partidos desde niño (cuando Richard Gasquet iba a ser el futuro dominador del tenis mundial) hasta hoy que se ha convertido en el tenista que más veces ha ganado el mismo Grand Slam.

José Ángel Caperán

contacto@futboldecabeza.com

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  1. Joan

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