Los padres de jóvenes talentos en el tenis y golf

Richard Williams, father of US tennis stars SerenaEl papel de los padres en el futuro deportivo de un niño es fundamental. Y según sea el rol que desempeñen lo favorecerán o lo perjudicarán.

Dos deportes que se caracterizan por el papel invasivo de los papás en la trayectoria del niño deportista son el tenis y el golf. Por dos razones:

1. Por ser un deporte individual donde el niño es claramente el único responsable de su rendimiento.

2. Por ser un deporte técnico, al contrario que el atletismo o la natación que son deportes eminentemente físicos o “genéticos”, en cual el niño tiene un amplio margen de aprendizaje y, por lo tanto, de mejora (siempre que tenga unas dotes físicas excelentes pero no decisivas para el éxito).

Siendo así, los padres suelen autoproclamarse coaches deportivos de sus propios hijos porque consideran que son ellos los que mejor conocen al niño, que no el deporte ni la evolución tenística de un menor, y son ellos los que pueden influir en que su niño lo haga mejor.

Ejemplos como el Richard Williams (padre de Venus y Serena) son totalmente excepcionales, normalmente estos proyectos paternos, y monopolizadores, no salen bien; por cada Serena Williams que sale hay millones de excampeones juveniles, nacionales y mundiales, que no dan el salto de promesa a realidad.

He aquí el grave error: los padres creen que si su hijo fracasa es por un tema de falta de actitud, como cuando suspenden un examen del colegio que están cualificados de sobra para aprobar.  Pero no buscan ayuda profesional para esa supuesta falta de motivación, de ganas, “de garra”. Creen que por salir con la raqueta o el palo entre los dientes ya están solucionados los problemas psicológicos. Centran todas sus instrucciones en los errores esperando que el niño adopte una postura madura y no los repita.  Pero ¿Hay un análisis exhaustivo de los errores? ¿Se conoce la causa clara? ¿Se está preparado para darle una solución exacta? ¿Técnica? ¿Física? ¿Psicológica? Los padres no llegan a este grado de perfeccionamiento; es más, exigen un nivel profesional a sus niños cuando sus propios métodos son totalmente amateurs, y se escudan en su rol poderoso de padres para tomar decisiones por encima de los entrenadores.

Un niño puede tener unas cualidades propias de una futura estrella del tenis o del golf y que ello genere una expectativas en los padres y, por extensión, en los propios niños, incongruentes con la metodología y la formación deportiva a seguir.

Un padre debe basar sus expectativas hacia su joven estrella en la formación del niño llevada por expertos y profesionales. La principal causa de fracaso de los jóvenes talentos es que los objetivos se basan en el propio joven, apoyado o impulsado por su padre, cuando los objetivos deben basarse en la formación a la que se está sometiendo al joven talentoso. Y esta formación en el mundo competitivo actual debe ser completa: física, técnica y psicológica.

José Ángel Caperán

Psicólogo deportivo

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