Entrenarse para evitar el cortocircuito

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Entrenarse para evitar el cortocircuito

Un jugador maduro debe haber pasado por todo tipo de experiencias difíciles durante un partido de fútbol y más cuando se trata de variaciones en el marcador: desde afrontar un partido con varios expulsados del propio equipo, sufrir una remontada de 2-0 ó incluso de 3-0, o perder en el descuento cuando ya estaban pensando en la celebración como le ha pasado al Málaga contra el Borussia.

El jugador debe prepararse psicológicamente para un momento así o para evitar que éste se produzca. ¿Cómo?

El psicólogo deportivo entrena al jugador con el objetivo de evitar que la sorpresa le provoque un shock que le impida seguir jugando al mismo nivel.
Centrarse en el recurso, como parte de su protocolo de juego, que evita que dicha situación ocurra. Nunca jugar reviviendo mentalmente el error sino la solución. Debemos llegar a un dominio de la situación que reduzca al mínimo el riempo de shock y, cuanto antes, desencadene en nuestra memoria el recuerdo de la solución.

¿Recordamos la final de la Liga de Campeones del 1999 entre el Bayern y el Manchester? Cuando el equipo inglés metió dos goles en los 3 minutos del descuento y ganó.

Una de las funciones del psicólogo deportivo es preparar tanto a los jugadores como al entrenador para prevenir estas situaciones que, insistimos, es probable que ocurran y, generalmente, salvo excepciones arbitrales, la causa es un grave error de concentración.

Dividimos las situaciones adversas en el partido en tres tipos de impacto que vienen condicionados por el tiempo de juego que resta para resolver el entuerto:

Malas noticias: son situaciones negativas pero razonablemente previsibles. Ejemplo: encajar un gol avanzada la primera parte y situarnos por debajo en el marcados; una tarjeta amarilla, etc.
Imprevistos: encajar un gol en los primeros minutos del partido, recibir la expulsión del portero en la primera parte, una decisión arbitral equivocada, etc.
Cortocircuitos: nos ganan en el descuento, nos remontan un 2-0, etc.

El jugador ha de llevar un diario o un registro detallado de estas situaciones donde no debe regodearse en la emoción negativa sino, simplemente, exponer el error que se cometió y describir la solución. Obviamente un jugador no podrá prever todas las situaciones de partido pero sí la mayoría, bien sea por propia vivencia o por observación a otros.

Ejemplo: el gol del empate del Manchester debió activar en los jugadores del Bayern el protocolo a seguir ante esa situación imprevista para evitar el cortocircuito que se produjo. Sin embargo se produjo un bloqueo general en el Bayern, un cortocircuito que provocó que dejara de jugar y, por consiguiente, supuso el 2º gol del Manchester.

El psicólogo del fútbol, prepara al jugador para que reaccione eficientemente y con rapidez ante cualquier revés, con el objetivo de mantener el rendimiento óptimo hasta el pitido final del árbitro.

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